Parque Municipal Casupo

Estando una vez de visita en Valencia, conversaba con mi amigo Eduardo y al mismo tiempo contemplaba las montañas ubicadas al noroeste de la ciudad. En medio del intercambio de palabras surgió como tema de conversación el Cerro Casupo, un lugar donde los valencianos amantes del ejercicio y del contacto con la naturaleza suben para mantenerse en forma, respirar aire fresco y contemplar la ciudad desde las alturas. La conversación se tornó más interesante para mí, porque mi amigo me explicó que se trataba además de un Parque Municipal, que ha surgido y se ha mantenido gracias al trabajo conjunto de la comunidad organizada, la empresa privada y la Alcaldía.

Planificamos una visita al Cerro Casupo y en el día fijado para ir al parque salí temprano desde mi casa en Maracay, pero una cola en la Autopista Regional del Centro retrasó mis planes. Finalmente llegué a Naguanagua a buscar a mi amigo y luego tomamos varias vías tratando de evadir las colas de la Avenida Universidad y la Avenida Bolívar , hasta que llegamos a la Urbanización Prebo , en una calle conocida con el nombre de las Cuatro Avenidas. Al final de esta calle está la entrada del parque.

La entrada de Casupo tiene mucha similitud con la de un parque nacional como El Ávila, porque tiene un portal de entrada, puesto de vigilancia y letreros hechos en madera, armonizando muy bien con el paisaje de fondo formado por una abundante vegetación. Mi gran pregunta del momento fue cuánto tiempo se tardaba en llegar a la cima del cerro, recibiendo como respuesta que eran unos “ 15 a 20 minutos si estás en buenas condiciones”, entonces yo respondí “pensemos en el doble de tiempo”. Eso fue un intento por disimular que mis condiciones no eran óptimas las cuales también disfracé con el argumento de “vamos a disfrutar el paisaje”.

Al inicio del camino se puede disfrutar de la fresca vegetación del bosque ribereño de la Quebrada Casupo , un pequeño curso por donde drenan las aguas que bajan de estas montañas. Por aquí hay un primer refugio, pero si se quiere permanecer en él, es recomendable tener un buen repelente de insectos. Cruzamos la quebrada y el camino empezaba a hacerse más empinado, a la vez que la vegetación se hacía menos frondosa, pero observé con mucho interés que a ambos lados del sendero se han sembrado muchos árboles, y el terreno se mantiene estabilizado por varias escaleras, terrazas y drenajes hechos con madera que reducen el efecto de la erosión. Un sistema de riego formado por numerosos tanques y mangueras, mantiene irrigados a los árboles sembrados y a la vegetación circundante.

A medida que seguimos subiendo empezamos a ver como el paisaje urbano emergía empequeñecido a nuestras espaldas, haciéndose lejano pero cercano a la vez. Llegar a la cumbre fue lo mejor, me sentía recompensado por el esfuerzo porque tenía ante mí una excelente panorámica, pudiendo apreciar el resto de las filas montañosas del parque así como una buena perspectiva del norte y centro de Valencia. Pude disfrutar de la vista plácidamente sentado en el refugio o mirador que se encuentra en la lomita del cerro. A nuestras espaldas y con dirección al norte – noreste, se encuentran el Cerro El Café y Naguanagua, y hacia el este se observa a la distancia el Cerro Montemayor, elevación que separa a Valencia de San Diego y que también es visitado por deportistas, quienes suben ya sea caminando o en bicicleta.

Desde la cumbre del Cerro Casupo la caminata puede continuar a través de la fila de las montañas, pero hay que estar preparados para hacerlo bajo la permanente custodia del astro rey, que particularmente para ese día se sentía bastante fuerte. Elegimos continuar por una ruta que nos permitía regresar al punto de partida haciendo un circuito por la montaña, encontrándonos en el camino con la parte alta de la Quebrada Casupo , que permitió refrescarnos del calor. Aquí pudimos seguir caminando bajo la frescura del bosque ribereño y apreciamos varios árboles de grandes dimensiones y enormes raíces tabulares. Más adelante hay otro refugio y una cancha deportiva de uso múltiple para aquellos que quieran practicar alguna disciplina deportiva, e inmediatamente después nos topamos nuevamente con la entrada del parque, donde se encontraba uno de sus guardaparques.

El Parque Municipal Casupo abarca 693 hectáreas y oficialmente está protegido por un decreto de la Alcaldía de Valencia desde el año 1998. Lo que me parece interesante de este parque es que se trata de un área natural protegida decretada por un municipio, un ejemplo quizás único en Venezuela, donde siempre hemos visto áreas naturales protegidas manejadas por el Gobierno Nacional, tales como parques nacionales y monumentos naturales, o donde vemos que los municipios decretan o administran parques recreacionales a campo abierto y de uso intensivo. Otro aspecto que me llama la atención es que ha sido la comunidad, a través de Asocasupo, la principal promotora para la protección de este espacio natural y de su biodiversidad, quienes han encontrado eco en una conocida supertienda de ferretería, la cual les ha brindado un enorme apoyo. Me parece un excelente ejemplo de responsabilidad compartida y de ejercicio de los derechos ambientales consagrados en nuestra Constitución.

Si quieren mayor información sobre el Parque Municipal Casupo les recomiendo visitar la página www.casupo.org.ve

Fotos y texto: Rodolfo Castillo Ruiz